«Cuando Wilfredo peleaba, Puerto Rico entero se paralizaba» me dice desde San Juan, esta mañana de domingo el ex púgil José Luis Vellón mientras repasábamos la vida de Wilfredo Gómez.
Nos despertamos con la triste noticia del fallecimiento de esta leyenda boricua del ring a los 69 años luego de su internamiento hospitalario hace dos semanas por complicaciones respiratorias en medio del resquebrajamiento de su salud hace varios años.
A mitad de semana su hijo pedía públicamente que oraran por él.
Por ese deterioro físico y cognitivo los médicos recomendaron a la familia que Wilfredo no viajara a La Habana en agosto de 2024 para asistir a la celebración del aniversario 50 del Primer Campeonato Mundial de Boxeo Aficionado de la AIBA.
En ese momento junto al uzbeko Rufat Riskiev y el ugandés Ayub Kalule, Wilfredo era uno de los tres sobrevivientes entre los 11 campeones de aquel primer Mundial. Hoy , sólo queda el africano de 72 años: el pasado 15 de agosto ,en Taskent, a los 77 , falleció Riskiev, el campeón mundial y medallista de plata olímpico de Montreal,tras una larga enfermedad que no fue precisada por el comunicado del Comité Olímpico de Uzbekistán.
Riskiev fue el único soviético que accedió a aquella final olímpica en la Arena Maurice Richard y sucumbió ante el estadounidense Michael Spinks en los 75 kg. Una velada inolvidable para quien escribe, testigo presencial del duelo más reñido en el historial de estos torneos entre Cuba y EE.UU que a mi juicio presentó la mejor selección de las que ha inscrito hasta hoy con Sugar Ray Leonard, Howard Davis y los hermanos Spinks.
Con sólo 17 años el boricua fue el púgil más joven del Mundial. Y quizás sea un record aún vigente en el historial de esos certámenes. Toda una sensación en La Habana donde conseguiría su primer título mundial de su brillante carrera. Pocos meses después firmaba como profesional y conquistaría más fajas mundiales en los pesos menores donde reinaba.
En la final habanera resultó demasiado para el local Jorge Luis Romero, a quien le propinó tres caídas para ganar antes del límite.
Era muy guapo Romero. Ya en su retiro padeció tempranamente del Mal de Parkinson. En algunas ocasiones lo encontré en la sala de rehabilitación del hospital ortopédico «Frank País», en La Lisa, municipio donde vívía. Murió a los 66 años en 2020.
A mi juicio Wilfredo debió ser escogido el Mejor Boxeador del Mundial, pero la distinción se la otorgaron al soviético Vassily Solomin, un técnico boxeador, pero no a la altura del chico de San Juan. Influencias de la era soviética en el ring tropical.
«Fue el primer título mundial de un puertorriqueño no sólo en el boxeo amateur sino en cualquier otro deporte aficionado» me asegura Vellón que en el Mundial habanero lograba una medalla de bronce y y que luego se «cubanizó» al conseguir una beca del gobierno en el Instituto de Deportes y Cultura Física «Manuel Fajardo».
“Ambos tomamos caminos diferentes: yo decidí estudiar y él apostó por el profesionalismo» me comenta su viejo amigo con quien «no hablaba desde hacía seis meses» por su estado de salud.
Seis meses antes del Mundial, ambos también subían al podio de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo en 1974: Wilfredo con oro en los 54 kg y Vellón , plata en los 60.
Dos años atrás, juntos también estuvieron en los Juegos Olímpicos de Munich de 1972 «No sé cómo se las arreglaron para inscribirnos porque Wilfredo tenía sólo 15 años, y yo, 16.» rememora Vellón.
«Empezamos el ciclo cuatrienal al revés: comenzamos con los Olímpicos, los juegos regionales, luego el Mundial de La Habana» reflexiona en nuestro diálogo telefónico.
A Wilfredo lo volví a ver en Cuba en junio de 1976 en el «Cardín» de Pinar del Río (que pasó a la historia como el de «la bronca entre Teófilo Stevenson y Angel Milián«). Yo fui allí bajo la tutela del querido colega y exboxeador Manolo Cabalé a «entrenarme» para los Juegos Olímpicos de Montreal del mes siguiente. Ya profesional, el boricua quiso estar junto a la delegación de Puerto Rico que tenía entre sus entrenadores al padre de Vellón.
Wilfredo volvió a La Habana en 2009 y aunque lo saludé en el Hotel Nacional a propósito del documental sobre su vida que se exhibió en el Festival de Cine Latinoamericano, no pudimos hablar por la secuela que aún padecía de un fuerte impacto que recibió en la tráquea en uno de sus últimos encarnizados combates.
En el profesionalismo fue monarca del orbe en tres categorías : supergallo,pluma y superpluma.Tuvo 17 defensas de su título de las 122 libras y las ganó todas por nocao.Y exaltado al Salón de la Fama del Boxeo Internacional de 1995
Lo bautizaron «Bazooka» Gómez por la potencia de su pegada. Tuvo un récord entre los rentados de 44 victorias (42 por nocaut), tres derrotas y unas tablas.
Le llegaron a decir, jocosamente, el «matamexicanos» porque derrotó de manera consecutiva y por la vía del nocaut a múltiples y reconocidos boxeadores de origen mexicano a lo largo de su carrera, una buena parte en peleas de campeonato mundial de peso supergallo, entre ellos nombres legendarios como Carlos Zárate y Lupe Pintor.
Pero la ristra de victorias frenó el día 21 de septiembre de 1981 cuando perdió el invicto ante el mexicano Salvador Sánchez. El puertorriqueño nunca logró la revancha: Sánchez pereció en un accidente automovilístico al año siguiente.
Para muchos Wilfredo Gómez ha sido el mejor boxeador de Puerto Rico, la isla de grandes boxeadores.»No sólo fue una gloria del deporte de Puerto Rico , también de América Latina» sentencia Vellón.
Descanse en paz, Campeón.



