MADRID- Madrid, viernes, 12 de diciembre y Miguel Ángel Hernando, Lichis, ha decidido despedirse esta noche del 2025, musicalmente hablando. La cita tiene lugar en un pequeño café, lleno de historia, ubicado a pocos metros del viaducto de Segovia, que por estas fechas suma luces y motivos navideños, a su imponente estructura de hormigón.
El Rincón del Arte Nuevo, en cambio, ofrece un ambiente sumamente íntimo y familiar. Esta noche, debajo de sus añejas bóvedas de ladrillos se escucha la música de Howlin’ Wolf, mientras que en el centro del local, sobre un reducido escenario, el anfitrión saluda y recibe a los visitantes cordialmente.
Se hace acompañar solamente de su guitarra y de un sencillo set de hombre orquesta, sin micrófonos ni cables, cumpliendo con el más estricto y riguroso sentido del unplugged.
Hace poco más de un mes, en una de las salas emblemáticas y de mayor aforo de Madrid, La Riviera, dio un show descomunal junto a La Cabra Mecánica. Esa noche, el público coreó los clásicos inolvidables de su etapa al frente del proyecto caprino, sin dudas el de mayor repercusión mediática de su extensa carrera.
“Rock de Pueblo”, sin embargo, pertenece a un momento mucho más cercano en el tiempo y también al artista que es hoy Lichis; un tema memorable sin dudas, aunque sea cantado por menos gargantas. Le siguen los acordes de “El Hombre Orquesta”, otra joya de su álbum “Mesa para dos”, que grabara junto a Rubén Pozo, ex Pereza, en el año 2020.
Luego continúan intercalándose, entre anécdotas e historias cargadas de humor, piezas de su ya nutrido catálogo en solitario, aunque para muchos sigan siendo las “canciones nuevas”. De esa manera desfilan temas autorreferenciales como “Horas de vuelo”, “Teloneros de Lujo”, o “Febrero”, inspirada probablemente en algún encuentro digno de semejante confesión, con música de fondo.
Mientras, se va haciendo evidente que los años no han hecho más que reacomodar la voz de Lichis, ganando en expresividad, junto a la mejora considerable de su técnica en la guitarra; permitiéndose, además, acompañarse mediante ambos pies, de bombo y pandereta.

Miguel Ángel Hernando, Lichis
En algún momento advierte sonriendo que no va a tocar nada de La Cabra, aunque tampoco nadie lo había solicitado. Sucede que el músico ha tenido que convivir, o sobrevivir –lleva más de 15 años en ello- a un pasado marcado por un aparente éxito comercial y con las contradicciones de la industria musical en propia carne.
Entiéndase que el artista no solo fue pionero del mestizaje cultural de la España de los 90, referente de músicos como los Estopa, Leiva, o Muchachito Bombo Infierno; también es un adelantado de la cancelación, mucho antes de que el término estuviera de moda, debiendo autogestionar su carrera sin apoyos de ningún tipo, tras el cierre de La Cabra en el 2009 y con el acompañamiento, eso sí, de diversas críticas, consejos y advertencias, que no había solicitado.
Sin embargo no paró de escribir canciones y de buscarse a sí mismo, dentro y fuera de su obra. Fue a New York y grabó junto al mítico Joe Blaney el álbum “Modo Avión”, publicado en el 2014, con la participación de músicos del calibre de Marc Ribot, Pete Thomas y David Mansfield, quienes han visto de cerca nada menos que a Tom Waits, Bob Dylan, o Elvis Costello, por ejemplo.
De ese disco tocó también “Tics Raros”, “Tinkywinky”, “Dinero por nada”, junto a otras creaciones que dan continuidad a su bregar, como “Tu Coartada”, “Loquillo”, o la más reciente “Superwoman”, que grabó como parte del Due Country Cavalieri.

Cada canción iba siendo agradecida por los presentes, que en la corta distancia se sabían testigos y partícipes de un momento cultural único y se le unieron en esa celebración de la amistad que pudiera ser “Salir a Asustar”, otra de las ya imprescindibles de su “nueva etapa”.
Para Hernando Trillo, hubiera sido mucho más cómodo y patrimonialmente sensato, vivir de glorias pasadas, entonar himnos de estadio, y dedicar menos horas de estudio a la música. Pero su modus operandi creativo, no admite copiarse a sí mismo, aunque esta decisión ya sabemos, haya generado insatisfacciones en muchos seguidores y seguramente, no pocas desventajas para su bolsillo.
En tiempos de gran fertilidad para las bandas tributo, los revivals, Lichis revisita, solo por momentos el pasado, porque no lo niega, simplemente se resiste a instalarse en él.
Este año, por ejemplo, sorprendió a sus fans más nostálgicos con el recopilatorio “Canciones y Maquetas (1993-1997)”, mientras que continuó presentándose en algunas ciudades de España, con La Cabra Mecánica, en locaciones para aforos numerosos.
Recordemos que este exitoso regreso se inició en el 2022, con motivo de los 25 años del debut discográfico de la banda, allá en 1997, con el álbum “Cuando me suenan las tripas”. Sin embargo, este tipo de presentaciones suelen ser esporádicas y siempre retorna a la defensa inexorable de su obra más reciente.
Entona entonces, a corazón abierto y con el acompañamiento de cada uno de los presentes, “Carne de Canción”, esa suerte de declaración con la que hace algunos lustros ponía punto y seguido a su quehacer artístico; porque el creador no quería detenerse, simplemente necesitaba contar otras cosas, sin importar las luces, ni la altura del escenario.
Luego, a solicitud de alguien del público –para que no se dude que también lo escucha- echó el cierre al 2025 con “Cazador de Mariposas”. En el 2026 veremos, porque aunque Lichis, probablemente ya se haya encontrado, tiene la mala costumbre, de no parar de buscarse.



