ATLANTA- Esta semana de Copa Mundial marcada por los 32 clasificados a la segunda ronda, por los goles de Lionel Messi, Cristiano Ronaldo y Kylian Mbappé, por el espectacular triunfo de Ecuador sobre la poderosa Alemania, y otros acontecimientos, tuvo también su foco de atención en la despedida ante 80.000 espectadores en el Estadio Azteca de un legendario portero mexicano:Guillermo Ochoa.
Un detalle pasa inadvertido en medio del jolgorio mexicano: fue un cubano, Reinier Alcántara, oriundo de Candelaria, otrora ciudad de Pinar del Río, el hombre que le anotó el primer gol al legendario arquero en su debut oficial en un torneo internacional con la selección azteca hace 19 años.
Aunque Ochoa ya había debutado con la selección absoluta en un partido amistoso en diciembre de 2005 (frente a Hungría) y formó parte del plantel en el Mundial de Alemania 2006 (donde no sumó minutos), su primer torneo oficial se concretó en el verano de 2007.

Fui testigo presencial del hecho. .El 8 de junio de 2007 , en la Copa Oro, Memo Ochoa jugaría su primer partido oficial con el «Tri», en esa ocasión contra Cuba que para sorpresa de todos por medio de Alcántara abrió el marcador con un golazo en la frontera del área en jugada nacida en los pies de Alaín Cervantes y adelantada con maestría por Osvaldo Alonso Jr. para enviársela a su compañero frente a la meta rival . Un recorte estupendo, y un misil al ángulo izquierdo inatrapable para la futura leyenda mexicana.
Corría el minuto 22 en el Giants Stadium de Nueva Jersey. El encuentro con Cuba representaba también el estreno como seleccionador en un torneo internacional del considerado el mejor futbolista en la historia de México, Hugo Sánchez, quien dirigió al «Tri» entre 2006 y 2008. En esta Copa Oro perdió la final con EE.UU y fue tercero en la Copa América también en 2007.
Lo impensable en ese momento pareció alcanzable. En el estadio del pequeño municipio East Rutherford varios miles en las tribunas comenzaron a corear «Cu-ba, Cu-ba.», entre los que por supuesto se encontraban hondureños y panameños, cuyos equipos completaban aquel Grupo C, y ansiaban la presunta derrota imprevista del histórico gigante de la CONCACAF (Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol).
Pero México mantuvo el control del partido y comenzó a alejar el susto y a destapar los vítores de sus seguidores cuando 15 minutos después Jared Borgetti empató de cabeza para ir al descanso con el imprevisto 1-1. Al minuto 56 Nery Castillo sellaría el triunfo mexicano 2-1 al aprovechar un despeje errático del arquero cubano.
La ilusión cubana se esfumó pero el tanto de Alcántara a Memo Ochoa fue calificado por la Concacaf como el «Gol de la Semana».Las cuatro selecciones de esa llave tomarían un charter desde el aeropuerto internacional de Newark para moverse hacia otra sede, en Houston.Antes, en la sala de espera los jugadores de las cuatro naciones dialogaban.
El célebre delantero mexicano Cuauthémoc Blanco conversaba con Alcántara. Cautivado por su gol, le comentaba al cubano de sus posibilidades de jugar como profesional. En Houston, su coterráneo Osvaldo Alonso abandonaría la delegación cubana . Al año siguiente, en Washington D.C., Alcántara tomaría igual decisión previo a la eliminatoria mundialista con Estados Unidos.
Alonso triunfaría en la principal liga profesional estadounidense.Alcántara firmaría con una de las versiones del Miami FC de la segunda división pero no llegó lejos.Dejó el fútbol y encaminó su vida a otro rumbo. Hoy es enfermero en un hospital de la ciudad, disfruta de su familia y ayuda a otros seres queridos que dejó en la isla comunista.
Entretanto este 24 de junio de 2026 será inolvidable para Memo Ochoa. El portero, de 40 años, ya había escrito su nombre en la historia del Mundial al ser seleccionado para su sexto torneo, pero las circunstancias que rodearon el honor generaron debate.
Para esta Copa del Mundo tripartita se creó un logotipo especial «FIFA Legacy» en la camiseta para reconocer a los jugadores que alcanzaron un espectacular número de participaciones . Sólo Lionel Messi, Cristiano Ronaldo y Ochoa estaban en ese grupo reducido.
Pero la situación de Ochoa era bien diferente a la del argentino y el portugués. Aunque el portero había formado parte de las selecciones de México en seis Mundiales consecutivos entre 2006 y 2026, no jugó ni un solo minuto en el torneo de 2006 en Alemania ni en la edición de 2010 en Sudáfrica. Por ello, la FIFA inicialmente decidió que no cumplía los criterios para ese escudo.
El organismo balompédico finalmente cambió su postura, tras debates en la prensa mexicana y una opinión de la Federación nacional y antes del partido de México contra Chequia, las imágenes mostraron a Ochoa con el logo «Legacy» en su camiseta.
l momento más emotivo sumado a los registrados antes en cada uno de los tres goles aztecas, llegó en el minuto 77 cuando Ochoa sustituyó a Raúl Rangel en el arco y el estadio se reventó ante la despedida a un símbolo del fútbol local y regional. Con el equipo nacional ganó seis Copas Oro seguidas y un subtítulo, bronce en Copa América 2007 y en los Juegos Olímpicos Tokio 2021 y multimedallista en la Liga de Naciones de Concacaf incluido el oro de 2025 en Inglewood, California.
Fue una noche memorable para decenas de miles de mexicanos en las calles de la capital en la celebración de una clasificación perfecta de nueve puntos para el «Tri» por primera en su historia en Copas del Mundo, y con el nombre de Guillermo Ochoa en boca de todos, una historia que de alguna forma envolvía también a un futbolista cubano refugiado en Miami de la que nadie se acordó en la fiesta.O casi nadie.



