PARÍS, Francia- Potaje Urbano marcó un antes y un después en la historia del Hip Hop cubano. Su creador, el rapero Pedro “El Zulu”, hoy residente en París, recuerda el auge del festival y reflexiona sobre la emigración, los sueños y la Cuba que quedó atrás.
En 2012 comenzó a gestarse un nuevo evento de Hip Hop en Cuba: Potaje Urbano, el cual se celebró en Colón, provincia de Matanzas, que acoge el famoso balneario de Varadero. No fue hasta 2016 que se hizo realidad y pronto se ganó un lugar en la historia cultural de la isla como el mejor evento de Hip Hop cubano.
Su impacto fue tan grande que, incluso hoy, recordar en redes sociales alguna de sus ediciones provoca una avalancha de comentarios y mensajes. Para su director, “Mr. Pedro El Zulu”, quien reside en Europa hace ya tres años, la memoria puede ser un verdadero dolor de cabeza, sobre todo porque actualmente vive en París, Francia, y, como él reconoce, “el tiempo es oro molido”.
Potaje Urbano dejó huellas profundas: inspiró el trabajo de colectivos como Los Datawey, favoreció el reposicionamiento de la Red Bull Batalla de los Gallos, conectó a Cuba con competencias internacionales como Batalla de Maestros y Supremacía MC, y fue el espacio donde se creó la primera Liga de Freestyle en la isla. Sin embargo, la falta de oportunidades llevó a que prácticamente todo su equipo organizador emigrara. Dicho de otro modo: la sociedad cubana dejó ir a un grupo de artistas de vanguardia.
Pedro conversó con HumanPress en Francia para conocer de sus nuevos proyectos y del rumbo que ha tomado su vida como artista y activista migrante.
¿Cómo ha cambiado tu día a día respecto a tu vida en Cuba?
“Exactamente, “cambio” es la palabra justa que debes asumir en el momento en que decides emigrar. No era algo nuevo para mí, ya que desde niño siempre me tocó cambiar constantemente de ciudad. Lo nuevo fueron, por supuesto, los constantes cambios de idiomas, costumbres y dinámicas de vida. Con esto quiero decir que, claro, no es nada fácil.
Una parte de lo que fui se conserva, pero otra va falleciendo o, mejor dicho, dejando paso a su nueva realidad. Aún no tengo esa estabilidad que se podría llamar día a día; más bien vivo al paso de la burocracia y de trabajar dignamente para pagar facturas y ayudar a mis padres en Cuba”.
En tu experiencia como migrante, ¿has sentido o sufrido el racismo de manera directa?
“La persona que no sienta la xenofobia que se vive, se respira y se vocifera a gran escala actualmente en el mundo, al menos en el mal llamado mundo occidental, vive en una burbuja. El sistema está en crisis y siempre q esto sucede, las ideas de que el enemigo es el diferente prevalece, pues para controlar siempre es más fácil culpar al chivo expiatorio de turno. En fin, la historia de la humanidad como siempre se recicla y se reinventa, pero nunca cambia”.
¿En qué año se comenzó a realizar oficialmente el Potaje Urbano?
«De febrero de 2016 a febrero de 2020, dígase nueve ediciones. Excepto el 2020, debido al COVID, el resto de los años se realizaron dos ediciones: una de invierno en febrero y otra de verano en agosto.

¿Qué objetivos perseguía con su realización?
“Objetivos miles y la meta fue devolver al Hip Hop cubano al mainstream del panorama cultural del país y, por qué no, lograr una fiebre cultural. Además de ayudar a visibilizar el trabajo de cientos de artistas que se daban cita en estas ediciones y cuyas obras no eran del todo conocidas más allá de las peñas. Para mí ese proyecto era mi niño pequeño, mi bebecito que me desvelaba madrugadas enteras y me causaba ojeras. Pero que al arrancar daba las alegrías más grandes de la vida.
Si tuvieras la seguridad de que Potaje Urbano podría sostenerte y permitirte crecer como persona en Cuba, ¿regresarías a vivir en la isla?
“Para eso tendría que regresar y ver qué queda de esa Cuba que uno, en la distancia, siente con añoranza. Si uno vuelve a encontrar conexión y vibra espiritual como en su momento existió. Pero por supuesto que, con o sin Potaje, con o sin mi crecimiento personal, mi principal anhelo es que mi gente pueda vivir dignamente en la tierra que la vio nacer, si así lo desea, y que migrar sea solo una decisión personal y no prácticamente la única oportunidad para sobrevivir uno y los suyos”.



