Estadio

Posibles redadas migratorias podrían ocurrir fuera de los estadios de la Copa Mundial de Fútbol 

La FIFA comentó moderadamente que este organismo balompédico mundial es el encargado de posibles decisiones de cambiar sedes de la Copa Mundial, un mensaje a todas luces dirigido al presidente Donald Trump.

La semana pasada, Trump declaró que cambiaría de sede los partidos del Mundial de 2026 si están programados para cualquier ciudad que considere insegura, como parte de su campaña contra la delincuencia. Once ciudades estadounidenses están en la lista para albergar partidos del torneo de fútbol de 48 equipos del próximo verano, que también incluirá partidos en Canadá y México.

El vicepresidente de la FIFA, el canadiense Victor Montagliani, afirmó que «es un torneo de la FIFA, es jurisdicción de la FIFA, la FIFA toma esas decisiones», durante la Semana de Líderes de Londres en el Estadio Allianz.

Montagliani respondió que el futbol es «más grande» que el actual clima político polarizado en Estados Unidos y que «sobrevivirá» a cualquier régimen o gobierno establecido por los líderes mundiales.

Durante este año, paralelo a su guerra contra la inmigración ilegal, Trump ha estado reiterando que Estados Unidos organizará la mejor Copa del Mundo en 2026 y los mejores Juegos Olímpicos en 2028.

Su última alusión fue durante su discurso de más de una hora en la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York mientras abordaba una amplia gama de temas, desde lo que el llamó «la guerra en Gaza» , el ataque contra presuntos narcotraficantes frente a las costas venezolanas, hasta la guerra de Rusia en Ucrania.

 «Va a ser muy emocionante. Espero que todos vengan. Espero que participen innumerables personas de todo el mundo», dijo Trump sobre los relevantes eventos deportivos

Estados Unidos dijo esta semana que aumentará el personal consular internacional para facilitar el procesamiento de visas con la esperanza de incentivar la asistencia de los fanáticos de la Copa del Mundo para el verano de 2026, aun cuando los países beneficiarios aún no se han determinado.

Analistas han considerado que el manejo de los visados se ha convertido en otra táctica de presión negociadora a la hora de abordar la inmigración, el comercio internacional o las conversaciones de paz, por nombrar algunos.

 El impulso para un control fronterizo más estricto ha sido un elemento básico durante el mandato de Trump, en el que las redadas aleatorias del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y las deportaciones masivas dentro de los límites territoriales de la nación ocupan a diario los espacios noticiosos.

A ocho meses de la apertura de la Copa Mundial no se oculta la preocupación que estas redadas podrían mantenerse, aunque la mayoría estima que habrá un paréntesis de esta «búsqueda y captura» al menos durante el mes del megaevento, a petición del propio presidente de la FIFA, Gianni Infantino quien mantiene muy buenas relaciones con Trump.

«En la FIFA, estamos comprometidos a utilizar el poder del fútbol para unir a las personas en un mundo dividido», dijo el líder suizo durante la reunión del Consejo de la organización en Zúrich el jueves.

No obstante las emisiones de visas a aficionados especialmente podrían complicarse en varios países entre ellos los 12 países que enfrentan prohibiciones totales  de viaje principalmente de África y Medio Oriente, desde junio pasado, como los casos de Afganistán, Irán, Somalia, Libia, Haití, Chad, Congo-Brazzaville, Guinea Ecuatorial, Myanmar, Eritrea, Sudán y Yemen.

Las personas de otras siete naciones enfrentan restricciones parciales entre ellas de Venezuela y Cuba. La expiración de los visados se presenta nuevamente como el tema clave en los casos de Burundi, Laos, Sierra Leona, Togo y Turkmenistán.

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