La exministra española de Empleo y Seguridad Social Fátima Báñez, fallecida a los 59 años en el accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo), mantuvo durante su etapa en el Gobierno de Mariano Rajoy una relación institucional con la emigración española y, en particular, con sus representantes en Cuba.
Báñez, que dirigió el Ministerio de Empleo y Seguridad Social entre 2011 y 2018, falleció en el siniestro ferroviario del 28 de octubre de 2026. Viajaba en uno de los trenes que cubrían el trayecto desde Madrid hacia Sevilla, donde tenía previsto participar en un encuentro empresarial. La CEOE confirmó su muerte el jueves 29 de octubre.
Uno de los episodios que vinculan a la exministra con la colectividad española en Cuba ocurrió en septiembre de 2014, cuando entregó la Medalla de Honor de la Emigración, en su categoría de Oro y a título póstumo, a Antonio Fidalgo Dopazo, antiguo representante de los españoles residentes en la isla.
Fidalgo había fallecido en La Habana el 18 de marzo de 2013, a los 80 años. Era presidente del Consejo de Residentes Españoles (CRE) en Cuba y miembro del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE), organismos de representación de los emigrantes ante las instituciones españolas.
La distinción fue recogida por su viuda, Elvia Martínez Cruz, durante un acto celebrado en Madrid en el marco del pleno del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior.
El reconocimiento destacaba la trayectoria de Fidalgo y su dedicación a la colectividad española en Cuba, donde había desarrollado durante décadas una intensa actividad asociativa. Emigrante gallego establecido en la isla desde 1951, fue una figura relevante de las organizaciones españolas en el país.
Durante aquel encuentro de septiembre de 2014, Báñez también se dirigió a los representantes de la emigración española y defendió el compromiso del Gobierno con los ciudadanos residentes en el exterior. La ministra los animó a mantener sus vínculos con España y a colaborar con los jóvenes que habían emigrado como consecuencia de la crisis económica.
La exministra presidió posteriormente la Fundación CEOE, cargo que ocupaba desde 2020, y mantuvo actividad en el ámbito empresarial hasta su fallecimiento.
Su relación documentada con la comunidad española en Cuba quedó reflejada, entre otros episodios, en aquel homenaje a Antonio Fidalgo, uno de los representantes más reconocidos de la emigración española en la isla.



