Un tren ha quedado varado este jueves en un túnel en Aranjuez. La avería ocurre a veinticuatro horas de la catástrofe ferroviaria en Toledo. Los medios confirman la muerte de al menos 69 personas en el impacto. Las autoridades impiden acercarse a menos de dos kilómetros de la “ masacre” como varios periodistas han nombrado el hecho.
Las investigaciones siguen en curso y los medios exigen responsabilidades poniendo por delante el respeto al dolor de las víctimas y las familias.
En el nuevo accidente ferroviario no hay heridos. Se trata hasta el momento de un tren averiado dentro de la soledad de un túnel. Los pasajeros están publicando en Tik Tok videos de la situación dentro del tren.
Hablan de claustrofobia, de miedo, de incertidumbre. En los videos un operario dice que pronto vendrá otro tren a auxiliarlos. El rescate ya lo han explicado. Será un transbordo de un vehículo hacia otro. Los periodistas informan, hacen su trabajo, fiscalizan. En el túnel los pasajeros, dicen, carecen de agua y otros insumos básicos.
En la catástrofe de Toledo ya han identificado a pasajeros de varias nacionalidades. Entre ellos un argentino y japoneses. He llamado a la embajada cubana para intentar saber lo lógico ante falta de comunicación oficial. Nadie contesta del otro lado del teléfono. Lo intento tres o cuatro veces. Una máquina me da a elegir entre marcar el uno o el dos. Pero detrás del número no responde ninguna persona.
Hoy se cumplen dos años del paso de la Dana por Valencia. Anne Marie Vázquez, una joven cubana que vive en Francia está conmocionada por la coincidencia del accidente ferroviario con el segundo aniversario de la furia de las aguas. Su madre vive en la zona cero de la Dana y un milagro salvó su vida. Un milagro y la altura. Si su madre, explica, hubiera vivido en un primer paso hoy no estuviera camino a la farmacia comprar sus medicamentos recetados por la salud pública.
Me envía vídeos de aquel momento que, dice, no la dejó dormir durante semanas. Y hoy , a dos años de ocurrido, el impacto es mayor. Piensa en las víctimas del choque de trenes en Toledo y en las víctimas de La Dana. Piensa en su madre a la que tiene la suerte de enviarle mensajes cada día y preguntarle cualquier cosa con tal de escuchar su voz. Sabe que es una privelegiada. Me envía vídeos de la naturaleza arrasando y de la desprotección del ser humano ante las aguas. Videos también que atestiguan la negligencia de los funcionarios elegidos para cuidar de los suyos, para darles una vida digna. La madre de Anne no quiere pasar este aniversario por alto. Y solo espera volver de la farmacia para compartir su testimonio.
Los equipos de rescate siguen en Toledo buscando sobrevivientes e identificando posibles nuevas víctimas. El presidente Pedro Sánchez decretó tres días de duelo. Los medios y especialistas dan otra versión de los hechos. Se resisten a creer que fue solo un “error humano”.
La catástrofe fue una de las peores tragedias ferroviarias de España.
La mayor, dicen, ocurrió cuando la dictadura franquista en 1944 al chocar un tren de mercancías contra una locomotora. Fueron confirmados cerca de 100 muertos. Pero los historiadores afirman que la cifra estuvo amañada por la dictadura, una práctica habitual en estos regímenes.
La madre de Anne ya está en casa . Se prepara algo de comer para sentarse a contar el terror de las aguas que estuvieron a punto de quitarle la vida. Su hija desde Francia me comparte los videos que la tuvieron en vilo.
Ambas saben que el testimonio y la memoria son las mejores armas que tienen los sobrevivientes para impedir que el terror vuelva a imponerse y a llevarse una vida por delante.
Eso es, en resumen, uno de los objetivos que hacen suyo los que han vuelto a nacer.



